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La función de las penas privativas de libertad: ¿Utopía o realidad?

Fuente: Michael Segura  |  2013-05-06

Columna Pensamiento Joven

Al tocar el tema de las penas privativas de libertad, es necesario hablar de dos posibles discursos principales en cuanto a la función de las mismas; los cuales no necesariamente son excluyentes entre sí. Como primer  discurso en relación a la función de las penas privativas de libertad nos encontramos que la cárcel sirve para mantener fuera del colectivo social a determinados sujetos que en virtud de la "comisión" de un ilícito se presentan como un peligro para la sociedad misma a la que se busca proteger.

El siguiente discurso sobre la función de la prisión, que es el que para los efectos de este artículo más me interesa, trata sobre la cárcel como mecanismo de "resocialización" del individuo. Resulta muy común escuchar que la prisión más que como castigo en sí mismo busca el cambio en el individuo; cambio que incluye de ser un delincuente habitual un radical giro en su modus vivendi, y en caso de tratarse de un delincuente primerizo de que este mismo a través de su experiencia vivida en la prisión pueda entender que su actuar estuvo mal, y a la vez genere la convicción de no volver a cometer el ilícito. 

Resulta a mi criterio utópico pretender que un individuo con condiciones sociales y psicológicas propias que han influido en su actuar delictivo, con el solo hecho de estar "tras las rejas" vaya a ser cambiado en cuanto a su forma de pensar, de actuar y de ver la vida. Aún y cuando supongamos que las medidas privativas de libertad prodigiosamente lograrán un cambio en el individuo, nos topamos con que las condiciones a las cuales se va a enfrentar el sujeto a posteriori de su puesta en libertad, no son para nada  las idóneas para su reinserción a la vida en sociedad.

Como ejemplo de estas condiciones negativas con las que debe lidiar el individuo al salir de prisión está el claro estigma social que tiene para conseguir un trabajo, situación que por los tiempos que vivimos es ya persé una situación complicada aún para cualquier civil. Resulta claro que no todos los individuos que caen en prisión van a salir en mala situación económica, pero es un porcentaje muy grande el que debe ver cómo sale adelante, en muchos casos con su familia.

Así vemos como para el "nuevo sujeto" ya resocializado, se va complicando el panorama; y las esperanzas de una nueva vida se van truncando con cada entrevista laboral en la que su condición de ex-delincuente le cobra factura. Finalmente, en muchos de los casos el sujeto no va viendo más opción que la de volver a su antigua forma de vida, y el ciclo comienza de nuevo.

Es evidente que el factor social o económico no es el único que rodea estas situaciones, también está el psicológico. Para estos casos se requiere más que una privación de su libertad, se requiere atención psicológica, y aún y cuando se cuente con esta desde el punto de vista criminológico no se garantiza en sí que exista un cambio positivo en el sujeto. 

Otro aspecto a tocar es el relacionado a las condiciones de infraestructura de las prisiones latinoamericanas, en la mayoría de los casos no cumplen con las condiciones óptimas para proteger la salud de los individuos que ahí se encuentran. Gran mayoría de las cárceles se encuentran sobresaturadas, y el espacio no alcanza para tantos sujetos. Entra en juego aquí el aspecto organizacional de las cárceles, y también el de persecución de ciertos delitos, que no voy a analizar en estas líneas para no desviarme del tema principal.

A modo de conclusiones dadas las múltiples situaciones planteadas anteriormente, resulta claro que no es la delincuencia solo un capricho de los individuos de ir en contra del ordenamiento jurídico; sino que es una mezcla de situaciones y condiciones particulares de cada sujeto. Razón por la cual no podemos pretender que con el solo hecho de mantener fuera del ámbito social al individuo vamos a lograr en él un cambio interno, y aún y cuando fuera así, las condiciones que le han marcado como delincuente;  al ser reintroducido a la vida en sociedad se le presentan como sumamente complicadas para mantenerse en su "nueva vida".  

Por todo lo dicho anteriormente las medidas privativas de libertad no se presentan como la panacea a los problemas de comportamiento delictivo de los individuos. Y se requiere plantear nuevas soluciones más realistas y concretas a los problemas que aquejan a nuestra sociedad desde el punto de vista criminal.

(*) Estudiante de la Facultad de Derecho
Universidad de Costa Rica

Comentarios

  • upraising2013-05-06 OK estudiante universitario cuales son esas soluciones mas realistas??? si la prision no es mas una medida de ejercer cierto tipo de disuacion para que los individuos del colectivo social no cometan un delito que otra forma existe. Si a los delicuentes ya no les importa que los encierren pues ellos saben que el tiempo de condena en nuestro pais es una broma. Y ademas se les da a las nuevas generaciones el mensaje equivocado de que el crimen si paga. Menos castigo es una motivacion para cometer actos delictivos. La pobreza se debe combatir no asi la impunidad
  • Rafa Mora2013-05-06 La impunidad es uno de los factores que alientan la criminalidad y corrupción en Costa Rica. Bastante ingenuo el articulista. Típico de algunos docentes de la República de Montes de Oca. Que no ven como ni en Cuba se siguen tan bobas líneas de pensamiento.
  • Anarkista2013-05-07 @upraising @Rafa Mora Medio lei el articulo y para ustedes puede plantearle unas soluciones simples: 1. No se si han visto las carceles de nuestro país pero es increible ver como una celda conviven mas de 10 presos; si se pudiera buscar un financiamiento para crear mas centros carcelarios y reducir el acinamiento por lo menos os aseguro que ayudaria a algunos a cambiar. 2. Deberian separar lo considerado delitos simples para que personas con delitos como un robo simple sin agresion y sin antecedentes se separe de aquellos que ya son reincidentes o agresivos por que seamos sinceros es mas facil influenciar al mal que al bien al ser humano. No continuo para no alargar mi comentario pero les aseguro que hay muchas vias.
  • Carlos Sáenz2013-05-07 Las cárceles tienen y deben existir, hay infractores de la ley que solo encerrados pueden estar, tal el daño de que son capaces de hacer al conglomerado social. El Estado debe construir cárceles para defender a los ciudadanos que queremos vivir en paz y hay plata, lo que sucede es que hay ministros de justicia como lo fue laura chinchilla que no sirvieron para nada y hoy como presidente sigue sin servir para nada. Hay plata para que se la roben en la trocha y en RECOPE y en todo lado, pero nada para hacer unas cárceles. Señor estudiante, no hay voluntad política, hay vividores de los presos, tal el caso de Bernal Jiménez el presidente del PLN que se gana una millonada suministrando el "rancho" (comida) a los presos. Combate a la pobreza, vivienda digna, educación técnica, salud, alimentación, recreación sana, aquí están algunas soluciones.

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