De educación sexual y tabúes
En estos meses de tanta discutidera sobre la educación sexual, no falta quien repita que hablar de sexualidad es un tabú en nuestra cultura. Eso fue aceptable para el pasado, antes de 1968. A partir de esa época, es un espacio social convertido en lugar común, maltratado por la televisión y la cultura del espectáculo. Desde entonces se habla y se exhibe mucho y mal de sexualidad. Así se entiende que la vida sexual de muchos jóvenes haya pasado de cierto recato, a la experimentación sin límites de responsabilidad ni de daños colaterales, en el plano físico y emocional. Lo que parece que sí funciona como tabú, al menos para amplios sectores católicos y evangélicos, es la educación sexual. O tal vez lo innombrable sea que se quiere controlarla de modo directo o indirecto. Por ejemplo, prominentes funcionarios de diversas iglesias insisten en el derecho de los padres a brindar esa educación a sus hijos. Suena muy lindo y hasta con fundamentos en los derechos humanos y en el Magisterio católico, pero se ignora que los padres y madres de familia, los de antes y los de ahora, no saben darla y, de hecho, no la dan. No tienen la formación ni la habilidad comunicativa para educar en la materia, excepciones aparte, desde luego. Siendo así, parece razonable que el Estado subsane esa carencia.
Comparto con la jerarquía católica y los dirigentes de otros grupos religiosos que los padres y madres son los principales responsables de impartir educación sexual. Lo que no entiendo es por qué no han producido folletos, y videos y organizado conferencias, ciclos formativos y actividades similares, con el fin de capacitarlos en tarea tan importante. Pero no. Las autoridades religiosas prefirieron obstruir y pelear con las educativas y estatales, además de reiterar prohibiciones.
Del lado católico hubo intentos de resolver esta situación en el pasado. Mons. Arrieta, en su oportunidad, nombró una comisión de tres presbíteros para que asesoraran la redacción de las primeras guías de educación sexual, allá por los lejanos tiempos de la primera Administración Arias Sánchez. En el siguiente Gobierno, el de Calderón Fournier, desde el anonimato alguien alertó ante el Vaticano lo que estaba ocurriendo en Costa Rica. La Santa Sede, sin consultar a los obispos nacionales, se pronunció en contra del trabajo realizado. El Arzobispo Arrieta tuvo que hacer un giro de 180 grados y desautorizar la comisión que había creado. El Gobierno de Calderón Fournier alegó que se trataba de un proyecto de la Administración anterior, con el que no se sentía comprometido. En realidad, ningún político quiere echarse un pulso con el Papa. Así se impuso el catolicismo fundamentalista en esta materia, que tanto daño le causa a la Iglesia. El asunto lo tengo documentado en mi libro Señor, muéstranos el camino. El desprestigio para el catolicismo ha sido inconmensurable, un daño que todavía no podemos valorar en todas sus dimensiones. Frente al tratamiento comercial del sexo, donde se le mezcla con la violencia, el utilitarismo y la banalización, el católico queda sin respuestas a partir de su fe. Parece que muchos presbíteros y también muchos pastores ignoran que la Biblia ni siquiera menciona la masturbación, considera positivo el placer sexual y lo que exige es responsabilidad y ternura. Sólo una lectura fundamentalista, ignorante de los avances de las ciencias bíblicas, condena sin distinciones la realidad homosexual.
La Sala Constitucional ha declarado, a solicitud de grupos religiosos, que los estudiantes pueden abstenerse de recibir educación sexual, previa solicitud de los padres. Lo considero un regalo envenenado. Desde el punto de vista de alguien interesado en la evangelización, como es mi caso, eso significa hundir una vez más la fe, sea católica o evangélica, en la caverna oscurantista. Nada más imaginen ustedes cómo se sentirá un joven o una señorita a quien se impida por motivos religiosos y en obediencia a papi y mami, compartir esa educación con sus compañeros de clase. Probablemente querrá huir de esa religión que lo pone en ridículo. El programa de educación sexual del Ministerio de Educación quiere tratar en primer lugar de la afectividad y la responsabilidad. Ahí comienza bien. Veremos cómo se lleva a cabo.
Y para terminar, ¿saben ustedes cuál es el principal tabú en asuntos de sexualidad? La total impudicia con que actúan las empresas de difusión, que manipulan el cuerpo humano –la obra cumbre de la creación– para vender o venderse. La televisión, muchas revistas, las empresas de diarios y algunos materiales que circulan en internet producen un clima de exacerbado de maltrato del erotismo, ajeno a todo fin artístico e informativo, impulsado sólo por fines mercantilistas. Y para mayor ironía, se escudan en la libertad de difusión de las ideas. Son intocables, el tabú prototípico. Y aclaro, no me refiero a que se busque la censura, sino que se dé el respeto necesario a la sexualidad. Considero hipocresía químicamente pura el farisaico desvelo de esas empresas por la educación sexual. Mientras continúen comerciando con el cuerpo humano, de poco servirá la educación para la afectividad y la sexualidad.
Comentarios
- Ronal Vargas2012-08-10 Excelente comentario de Miguel Picado, lástima que no es Obispo de la iglesia Católica, porque entonces "otro gallo cantaría"... La iglesias deberían leer más aquel versículo del Génesis, después de que Dios creó a la mujer y al hombre desnudos y sexuados y dijo: "Y vio Dios que era Bueno"... ¿Cómo siguen llamando MALO e idencente a lo que DIOS dijo ser bueno? Un verdadero seguidor de la BIBLIA debería poner en un lugar de dignidad principal el cuerpo sexuado del ser humano y educarlo para ejercer con sabiduría y ética su sexualidad... Bienvenida la Educación sexual a los Centros educativos del país...pero mucho OJO con los docentes de ciencias que tengan enfermedades sexuales, en especial si son pedreastas, pues saldría más caro el caldo que los huevos...
- jose ramírez 2012-08-10 Coincido con el señor Ronald Vargas en que es bien venida la Educación Sexual a los Centros Educativos, de igual manera que el Ministerio tiene que preparar y vigilar a los que les corresponderá impartirla...siendo que no convence que sean los profesores o profesoras de Ciencias, pareciera que esto se hace para aprovechar plazas existentes y no tener que abrir otras especiales o exclusivas para el tema, pero eso queda para la discusión posterior. Con todo respeto, creo que el mal de la iglesia católica como religión ¨oficial¨ - pudiendo ser quizás en otras sectas religiosas - es el mismo de la clase politiquera que nos invade desde hace muchos años, y es que están manejados por un grupito muy pequeño, que son los que toman la decisiones finales, nombran a su tripulación y la ponen a su servicio. Al final terminamos en los mismo, se nombra gente incapaz, serviles y muchas veces ineptos en cargos claves de toma de decisiones y más... terminando en algo LETAL para nuestro pueblo pero clave y acorde con los intereses de este grupito - muy reducido por cierto - que controla esta nación.
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