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Documentos secretos demuestran que Plan Cóndor respondió a una coordinación política de las dictaduras

Fuente: dpa  |  2012-08-08
Documentos secretos demuestran que Plan Cóndor respondió a una coordinación política de las dictaduras

El general Augusto Pinochet en una imagen de archivo. Crédito: picture-alliance/Photoshot

Por Mauricio Weibel (dpa)

SANTIAGO DE CHILE, 8 ago (dpa) - El Plan Cóndor, la operación para coordinar a las policías secretas de las dictaduras sudamericanas, fue una iniciativa conocida, aprobada y desplegada a diario por las altas autoridades políticas de esos regímenes, revelan los archivos secretos del gobierno de Augusto Pinochet (1973-1990) a los que tuvo acceso dpa.

Hasta ahora, se creyó que estas coordinaciones sólo eran a nivel de equipos castrenses represivos, pero la información obtenida muestra cómo éstas operaron al más alto nivel político, a diario.

Las cancillerías sudamericanas, en la década de 1970 y 1980, definieron de forma conjunta con los cuerpos represivos los nombramientos de agentes en sus sedes diplomáticas, como efectivamente hizo en Chile la CNI, la policía secreta de ese país.

"De acuerdo a lo conversado con US (EEUU), sobre la necesidad de normalizar la situación de envío de oficiales de esa CNI como Consejeros Administrativos o Civiles a distintas representaciones diplomáticas de Chile en el exterior, mucho agradecería remitir, a la mayor brevedad posible, al suscrito, un ejemplar del Plan Cóndor", escribió de hecho el vicecanciller chileno en 1978, general Enrique Valdés, al jefe de la CNI, general Odlanier Mena.

El militar, uno de los resposables de la represión, respondió el requerimiento comunicando directamente al canciller de la época, contraalmirante Patricio Carvajal, la designación de los agentes José Aqueveque, León González y Raúl Tejo a Perú, Bolivia y Argentina, respectivamente.

En otros memorandos secretos además le confirmó que las cancillerías sudamericanas estaban al tanto de estas coordinaciones que buscaban perseguir de forma conjunta a opositores a los regímenes militares de la época.

La coordinación represiva, que perduró clandestinamente incluso tras el retorno a la democracia en la región, fue mantenida incluso cuando las relaciones diplomáticas entre las dictaduras entraron en crisis.

Ejemplo de ello es la relación entre Chile y Bolivia. Ambos países rompieron relaciones a nivel de embajadores el 17 de marzo de 1978 ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo que otorgara una salida soberana al mar a Bolivia por territorios chilenos. Sin embargo, sus cancillerías y cuerpos represivos siguieron cooperándose como confirman los documentos a los que tuvo acceso la agencia dpa.

De hecho, el 8 de junio de ese mismo año, en el oficio secreto 202.944, el jefe del Estado Mayor de la CNI, el coronel Jerónimo Pantoja, envió un mensaje en tal sentido al cónsul en La Paz, Celso Moreno Laval.

"La Central Nacional de Informaciones periódicamente debe emitir documentación dirigida al Servicio de Inteligencia de ese país (Bolivia), derivado de acuerdos internacionales entre los servicios de inteligencia de algunos países sudamericanos, sobre antecedentes específicos que incumben a estos servicios", explicó Pantoja al diplomático.

Luego Pantoja pidió disponer la entrega de un paquete y sobre sellados a Juan Vacaflor Alfaro, el entonces jefe del servicio de inteligencia boliviano.

Las dictaduras de Chile y Bolivia, separadas por el mar, seguían así unidas en su lucha contra sus enemigos internos.

Lo mismo sucedió con operaciones coordinadas con Argentina y Uruguay como la muerte de 119 chilenos en el sur del país o el secuestro del agente y químico Eugenio Berríos en los años 1990.

La Operación Colombo o el "caso de los 119" fue un operativo montado por la policía secreta chilena (que contó con la complicidad de la argentina) en 1975, destinada a encubrir la desaparición de 119 opositores políticos del régimen militar, en su mayoría miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y hacer creer a la opinión pública nacional e internacional que éstos habían fallecido en enfrentamientos con fuerzas de seguridad extranjeras y víctimas de purgas internas

Cuando las democracias ya habían regresado a la región, fue secuestrado el ex agente de la policía secreta chilena Eugenio Berríos. Fue llevado primero a Argentina y luego a Uruguay donde lo mataron. Todo ello para evitar que declarara ante la Justicia chilena.

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