
Monteverde, Puntarenas, 23 feb (Elpais.cr) - Joya de la Corona entre las reservas naturales, Monteverde ha sido generosamente bendecida con bucólica belleza. Su popularidad se extiende a las reservas contiguas y a una serie de atractivos naturales, que se benefician de su prestigio mundial para atraer anualmente a decenas de miles de visitantes de todo el mundo.
Ubicado en plena columna vertebral del continente centroamericano, Monteverde es un mundo aislado a las regiones costeras que lo rodean. Esta región de Puntarenas situada en plena Cordillera de Tilarán, aproximadamente a unas 4 horas del Valle Central, constituye una de las principales atracciones del ecoturismo tico. Quizás se le conozca por su Reserva Biológica de Bosque Nuboso, en el área de Santa Elena, como el enclave por excelencia de bosques nubosos y cafetales, de monos y colibrís, de santuarios de vida silvestre y de lugareños afables. Al mismo tiempo pueblo acogedor y pintoresco, invadido de exquisitos restaurantes y comercios folclóricos, rodeado de una selva frondosa que abarca una tremenda biodiversidad biológica.
Su origen data de la década de los 50 cuando la zona es tomada forzosamente por un grupo de once familias cuáqueras procedentes de Estados Unidos que llegan a Costa Rica, huyendo del gobierno norteamericano y traen consigo centenares de reses de Jersey, talan el bosque para dar lugar a los prados y establecen una industria productora de queso, que sigue siendo la principal fuente de ingresos del lugar. Las familias cuáqueras erigieron la industria lechera y crearon los primeros Goudas de Monteverde, además de interesarse por el recurso hídrico y crear un área de protección de 554 hectáreas bajo el nombre de ‘Bosque Eterno S.A’.
En los años 70, el científico George Powell se quedó prendido con el valor natural de la región y el gran crecimiento ganadero, y junto con Wilford Guindon, líder cuáquero, realizaron un movimiento para sensibilizar sobre la creación de un área silvestre protegida en Monteverde.
Con la ayuda del Centro Científico Tropical (CCT), primera organización sin ánimo de lucro de Costa Rica, creada en 1962, promovieron con una campaña a nivel mundial para apoyar y financiar las tierras, siendo así como empezó la Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde.
Es calificado de santuario de vida silvestre, gracias a su altura sobre el nivel del mar, a 1.400m y a su temperatura, que oscila entre los 15ºC y 22ºC y le convierte en privilegiado por el recibimiento constante de humedad. Esta humedad, que abarca alrededor de 5.000 hectáreas, mayormente formada por las nubes, la recogen los árboles más altos, y filtran el agua hacia los organismos de abajo ayudando a mantener un ecosistema arduo, que cobija más de 400 especies de aves, entre la que se encuentra el ave sagrada de los Mayas el Quetzal, que tras la tala indiscriminada de aguacateros en Guatemala emigró a este arbolado, unas 120 especies de anfibios y reptiles, más de 100 especies de mamíferos y más de 2.500 variedades de plantas.
Una vida silvestre en su hábitat natural que puede apreciarse en los tours del Santuario Ecológico, principalmente nocturnos, o en los ofrecidos por la propia Reserva Biológica del Bosque Nuboso, normalmente diurnos, acompañados por guías naturalistas tales como Roy Porras, que integra ese grupo de personas que podría decirse que gozan de cien ojos. Tan pronto avistan un ave tropical de miles de colores variopintos como divisan un oso perezoso o una tarántula sumergida en uno de los miles de agujeros de los que se compone el bosque.
El agua también se siente en todas las direcciones del paisaje y parece unirse en lo alto del cielo, entre las nubes, donde algodones blancos procedentes de mares extremos conforman una sola unidad. Las águilas y los quetzales mezclan su vuelo con las garzas y cigüeñas. Los colibrís brillan con sus incansables colores. Las lucecitas de las luciérnagas iluminan el paso. Los coatís pelean por alcanzar la rama del árbol más alta. Las ardillas buscan el mejor escondite para no ser alcanzadas por las pisadas humanas. Y los monos aulladores taladran y penetran con su rugir.
Cada atardecer, todas las miradas se van al cielo. El sol se curva, se abomba, forma su disco y su esfera, para teñir el paisaje, primero rojo claro, después naranja y finalmente amarillo. En ese momento queda fijo, prendido de su bóveda terrestre, absorto ante su propia obra y la luz saluda. Se nota que no le gusta perder ni un solo día en Monteverde, ni un solo instante, aunque sea por poco tiempo, esos pocos segundos que tarda en ser cubierto por las tan características nubes del lugar.
La vida en Monteverde es más que relajada. El goteo de las cascadas se hace patente a cada instante. Los kilómetros de bosque y el olor a selva se saborean a cada momento. Los restaurantes con música clásica en vivo, donde ofrecen el mejor ‘lomito’, acompañados por hermosas velas y aromáticos inciensos reactivan el paladar de los más insaciables. Pero, también es un lugar de contrastes donde la adrenalina está servida. Las sensaciones extremas y el riesgo se experimentan. La empresa Canopy Extremo ofrece la posibilidad de lanzarse entre los árboles y sentirse como una de esas miles de aves que decoran el paisaje. La altura va aumentando, los cables se van haciendo cada vez más largos, la velocidad va creciendo y el turista vuela a la velocidad de un rayo. Algunos abandonan. Otros continúan. Divisan las copas de los árboles, los puentes a escala minúscula y las miradas atentas de los menos atrevidos. Los cascos protectores se balancean, los guías locales ofrecen instrucciones y mientras el turista siente esa sensación de libertinaje, tan difícil de sentir en el ajetreo de la vida diaria.
Las tradiciones también se huelen, se sienten y no se olvidan. La esencia de los antepasados. El Trapiche Tour te permite acercarte a todo ello. A los olores de los cañaverales. De las cañas de azúcar. Al Guaro recién destilado. Un proceso de extracción del dulce. Del cultivo del café. Una empresa familiar costarricense, encabezada por el señor Juan Dios Santamaría Hidalgo, dueño y propietario del negocio que años atrás le dejó en herencia su abuelo, que no pierde el detalle y que amigablemente te transporta mediante carros tirados por bueyes a las plantaciones donde cultivan la caña de azúcar, el café y otros cultivos como el banano, las hortalizas de raíz o las naranjas. Así es Monteverde, un cúmulo de sensaciones, sabores y sentimientos mundanos pero en ocasiones, entre tanto trajín, olvidados.
Opciones de hospedaje
Ubicados en Santa Elena, podemos encontrar diferentes lugares para descansar, pero se recomiendan dos alternativas donde al visitante le acogerán como en su propia casa, rodeado del encanto del pueblo de Santa Elena, un lugar rústico donde lo cotidiano convive armónicamente con lo natural.
Por un lado, el hotel “Los Jardines de Monteverde” ubicado en medio de Monteverde, a escasos 2 km de la localidad de Santa Elena y 350 metros al noreste de la escuela pública en Cerro Plano. Este acogedor hotel se inauguró en el año 2004, que como comenta su afable gerente, Elena Ugalde Elizondo, “ha ido atrayendo clientes de boca en boca” y donde la tranquilidad, en medio de un ambiente familiar, está garantizada. Con una atención personalizada, lo que caracteriza su gran servicio, podrá desconectar de la vida cotidiana e introducirse en otro mundo, en la región de Monteverde. Ofrece una amplia variedad de habitaciones, donde la madera le trasladara al interior del Bosque Nuboso. Así mismo cuenta con: sala de TV, sala de juegos, Tour de reserva, lavandería, parqueo privado y un cálido jardín, desde el que podrás desinhibirte mientras se mece, deleitándose con el atardecer sobre el “Golfo de Nicoya”.
Desde “Los Jardines de Monteverde”, se pueden realizar diversas actividades tanto de día como de noche y podrán organizarle excursiones para: “Canopy Tour, Puentes Colgantes, Paseos a Caballo, Caminatas diurnas o nocturnas, Jeep y paseo en barco a la Laguna del Arenal, Frog Pond, Granja Mariposas, cualquier tour en Monteverde e incluso por todo Costa Rica”.
A escasos 5 minutos de la urbe de Santa Elena se encuentra el “Hotel Los Cipreses”, lugar acogedor rodeado de lindos jardines donde el visitante podrá introducirse entre las montañas de Monteverde, disfrutando del ambiente natural y la afable atención de sus propietarios. El hotel está compuesto por 30 habitaciones, habitaciones Estándar y Estándar Deluxe de dos, tres y hasta siete personas en un lugar tranquilo y seguro. Estas cómodas habitaciones están habilitadas con TV, terraza, camas Queen, baño privado y ducha con agua caliente.
Goza de un restaurante, donde el desayuno típico de la región se presenta como obligatorio, acompañado por huevos, tortitas, frijoles, gallo pinto y sabroso zumo natural, acompañado por frutas de temporada y café de la región. También, podrá disfrutar de la variada y exquisita carta de la cocina tradicional tica.
Desde el hotel guiado por el personal del mismo podrá realizar diferentes actividades turísticas rodeadas de un ambiente natural que cuenta Monteverde. Bosque Nuboso, Caminatas Nocturnas, Tour de Café, Canopy, Ranario, Mariposario, Puente Colgantes, rutas a caballo y muchas más cosas.