Redacción (elpais.cr) - La Fundación Neotrópica ejecuta la segunda fase del proyecto Mangle - Benín en la zona sur de Costa Rica, en el marco del Programa de Cooperación Sur-Sur con el apoyo financiero del Reino de los Países Bajos, y beneficia directamente a seis comunidades de Osa y Golfito.
La presentación del Proyecto Mangle-Benín, realizada esta semana, con la participación de representes de Fundación Neotrópica, Fundecooperación y Eco-Ecolo (ONG de Benín), llamó la atención sobre la importancia de los manglares del Golfo Dulce.
“Contrario a lo que se puede creer, los manglares del Golfo Dulce han recibido poca atención en comparación a otros ecosistemas similares en el país”, advirtió Bernardo Aguilar, Director Ejecutivo de la Fundación Neotropica.
Sin embargo, dijo que su valor biológico y social es tan significativo, como el de humedales como Térraba-Sierpe, Palo Verde y Caño Negro. “Esperamos que este proyecto sea una contribución efectiva para que se implemente y continúe con una gestión participativa sostenible en estas zonas”, señaló.
Durante la presentación del “Proyecto para Apoyar el Manejo Sostenible y Conservación de la Biodiversidad de los Manglares en el Canal de GBAGA en Benín y el Golfo Dulce en ACOSA Costa Rica”, se conocieron los resultados de la primera fase, ejecutada en Benín por la organización ambientalista Eco-Ecolo.
Desde el año 2000, Eco-Ecolo ha ganado experiencia ejecutando proyectos relacionados con la restauración y el manejo de los ecosistemas de manglar, así como en el desarrollo de alternativas de producción amigables con los ecosistemas naturales de Benín, país ubicado en África Occidental.
Costa Rica está aprovechando las experiencias de estos países para incursionar en este tipo de iniciativas. Como países tropicales en desarrollo, Benín y Costa Rica comparten muchas similitudes en ecosistemas y recursos. La situación de las costas y los humedales es crítica en ambos países.
En nuestro país, las principales amenazas a estos ecosistemas son la falta de políticas para el uso de tierras, desarrollo turístico descontrolado, contaminación, deforestación en tierras altas y sobreexplotación de los recursos.
Marianella Feoli, gerenta general de Fundecooperación, explicó que “este programa busca apoyar iniciativas para el fortalecimiento de capacidades empresariales y productivas en turismo sostenible”.
Fundecooperación actúa como administrador del Programa de Cooperación Sur Sur Benín-Bután-Costa Rica, con el financiamiento del Reino de los Países Bajos.
Por su parte, Claudia Amegankpoe, bióloga, ambientalista y Directora Ejecutiva de Eco-Ecolo, señaló como principales resultados del proyecto la divulgación a 500 personas (la mitad mujeres) de las reglas de acceso y estrategias de manejo sostenible de manglares. Además, la reforestación de 2 hectáreas de bosque y la siembra de 200.000 plántulas de mangle, las cuales ahora son protegidas por mujeres y jóvenes de la región de Gbaga, sede del proyecto en Benín.
Otros resultados como la creación de cinco clubes ambientales y formación de comités de seguimiento en las villas cercanas al proyecto, fueron también resaltados por Amegankpoe como puntos altos del proyecto en Benín.
En Costa Rica, el proyecto trabaja con seis comunidades de los cantones de Osa y Golfito: Mogos, Bahía Chal, San Juan, Rincón, Puerto Escondido y La Palma. Según declaraciones previas de Marcia Carranza, Coordinadora del Proyecto en Osa y Directora de Estaciones de Fundación Neotrópica, la respuesta de las comunidades ha sido muy buena, principalmente a actividades como festivales, clubes ambientales y jornadas de reforestación.
Esta segunda fase del proyecto Mangle Benín está siendo ejecutada por Fundación Neotrópica, a través del Centro de Estudios y Empoderamiento Comunal Alvaro Wille en Rincón de Osa y el trabajo conjunto con organizaciones locales, como ASOPEZ, Coopemangle y el grupo de jóvenes Guías Naturalistas Locales.
Hasta el momento se realizó un festival ambiental con la participación de más de 80 personas de las comunidades, además esta semana se inició la implementación de los clubes ambientales en 6 escuelas y el Colegio Técnico de la Palma (en total se trabaja con alrededor de 80 estudiantes). Casi todos los centros educativos de primaria son unidocentes y cuentan con muy escasos recursos.
Según Carranza, el plan de trabajo incluye dos visitas al mes a cada escuela.
“Con lo que hemos podido ver del trabajo con los niños, están muy emocionados y ansiosos esperando aprender sobre el manglar. Con la participación en el Festival me sorprendí mucho, pensamos que iba a tener menos aceptación, considerando la problemática socioambiental de la región; sin embargo, las comunidades han respondido positivamente”, indicó Carranza.
En cuanto a resultados de reforestación, Bernardo Aguilar señaló que hasta el momento se han sembrado aproximadamente 5.000 plántulas de mangle, de 7 especies diferentes. Además, se realiza de manera pionera, la reforestación con una especie ribereña conocida como alcornoque (mora oleífera).
Marcia Carranza indicó que no existe documentación de que se haya realizado anteriormente en el país, algún proyecto de reforestación con alcornoque, ni tampoco de reproducción o germinación en viveros. El alcornoque es además una especie en peligro de extinción que crece únicamente a la orilla de los ríos, con un porcentaje de germinación muy bajo.
Los resultados esperados del proyecto en Costa Rica son la ejecución de talleres de sensibilización con personas de las comunidades, con el objetivo de fomentar la conservación del manglar y la reforestación. También se capacitará a las comunidades en mejores prácticas productivas sostenibles y se realizarán jornadas de reforestación.
Las jornadas de reforestación se harán en coordinación con grupos organizados de Puerto Jiménez, como los Guías y Scouts y Grupo Ambientalista RANA (Colegio de Puerto Jiménez).
El Área de Conservación Osa (ACOSA) ha manifestado su apoyo a Mangle-Benín y su anuencia a que las recomendaciones del Plan de Manejo que se elaborará como parte del proyecto, sean implementadas por el personal del SINAC en el trabajo relacionado con los manglares del Golfo Dulce.
El proyecto Mangle-Benín finaliza en julio del 2010; sin embargo, deja abiertas las posibilidades para nueva cooperación en el futuro y para iniciativas locales en la conservación.
Especies de mangle que se están sembrando con el proyecto:
Mangle gateador (rizophora mangle), mangle blanco o caballero (rizophora racemosa), mangle piñuela (pelliciera rizophora), mangle mariquita (laguncularia racemosa), mangle botón (conocarpus erectus) y mangle granadino (rizophora harrisonni).
Total de hectáreas en reforestación: Mangle: 10-12 hectáreas (100.000 plántulas)
Alcornoque: 2 hectáreas