Rüsselsheim (Alemania), (dpa) - La automotriz alemana Opel solicitará esta semana ayuda financiera, según confirmó hoy un portavoz de la subsidiaria europea de la estadounidense General Motors (GM).
La solicitud irá acompañada del plan de saneamiento y de la auditoría de la empresa independiente Warth & Klein.
Los documentos serán presentados simultáneamente ante la Unión Europea (UE), los gobiernos de los países y las regiones en los que están asentadas plantas de la empresa.
GM pretende recaudar una ayuda de unos 2.700 millones de euros (3.700 millones de dólares) de los gobiernos de países donde Opel tiene plantas.
La empresa estadounidense proyecta invertir en la nueva compañía unos 650 millones de euros (900 millones de dólares), según informó ya en diciembre la automotriz, actualmente bajo control del gobierno del país norteamericano.
Paralelamente, GM pretende que los trabajadores de Opel renuncien a remuneraciones por unos 265 millones de euros (367 millones de dólares) anuales durante los próximos cinco años.
Los trabajadores rechazan esto por ahora, porque GM planea cerrar la planta belga de Amberes y no les ofrece garantías de futuro. Hasta 2011, Reilly pretende reducir la plantilla de Opel de 48.000 a 40.000 trabajadores.
Ahora las negociaciones se encuentran de nuevo estancadas. "No hay absolutamente nada nuevo", lamentó hoy el presidente del Comité de Empresa, Klaus Franz. "Es totalmente insatisfactorio".
Sin embargo, un portavoz de Opel aseguró que próximamente continuarán las conversaciones en pequeños círculos para alcanzar acuerdos.
Medios alemanes especulan con la existencia de un supuesto plan alternativo de suprimir más de los 8.300 puestos de un total de 48.000 y cerrar más plantas en el caso de no recibir la automotriz las ayudas estatales y las contribuciones de los Estados en la medida esperada.
Opel, por su parte, declinó hacer comentarios sobre esa información. "Nuestra atención se centra en el plan que discutimos con los trabajadores. Queremos obtener respaldo. Ése es nuestro objetivo", dijo.
Según el Comité de Empresa, ese "plan B" es de momento pura especulación y no contribuye a las negociaciones. De momento se desconoce de dónde obtendrán Opel y GM los medios suficientes para salvar la automotriz, explicó Franz. Por ello, en su opinión, ese plan alternativo "puede interpretarse fácilmente como un chantaje".