Río de Janeiro, (dpa) - Creado durante la dictadura militar por iniciativa de sindicalistas e intelectuales como una alternativa de poder en Brasil, el Partido de los Trabajadores (PT) festejará el miércoles su trigésimo aniversario de fundación confiado en mantenerse en el poder tras las elecciones presidenciales del 3 de octubre.
A lo largo de los poco más de siete años que se lleva en el gobierno, el ex sindicalista Luiz Inacio Lula da Silva, ideador y máximo líder del PT, convirtió a Brasil en la "estrella del momento" en el escenario internacional, fortaleció la economía del gigante sudamericano y alcanzó récords históricos de popularidad, superiores al 80 por ciento.
Sin embargo, al menos hasta ahora no ha logrado transferir masivamente sus índices de apoyo a su candidata a los próximos comicios, la ministra del Gabinete Civil, Dilma Rousseff, quien marcha segunda en los sondeos liderados por el gobernador de Sao Paulo, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el "archirrival" del PT.
Los analistas políticos pronostican una dura batalla que empezó antes del inicio oficial de la campaña proselitista, con la publicación este domingo de un artículo del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien embistió contra la decisión del PT de "comparar" su gobierno (1995-2002) con el de Lula para conquistar votos para Rousseff.
"Si el 'lulismo' quiere comparar, sin mentir y sin sacar del contexto, será una buena pelea. (No hay) nada que temer", aseveró el ex mandatario, quien acusó Lula da Silva de adoptar como estrategia para mantenerse en el poder el "personalismo" y el "fantasma de la intolerancia".
"Hubo alguien que dijo: 'El Estado soy yo'. Lula dirá: '¡Brasil soy yo!", agregó Cardoso, al comparar al actual presidente con el rey absolutista de Francia Luis XIV.
En el artículo publicado en "Folha de Sao Paulo", el ex presidente destacó los programas sociales iniciados durante su gobierno, defendió la privatización de empresas estatales y responsabilizó a las amenazas del PT de Lula de suspender los pagos de la deuda externa y de estatizar empresas de los ataques especulativos sufridos por el país en la época.
El ataque de Cardoso cayó como una bomba en las filas del PT, cuyos principales exponentes trataron de responder de inmediato a las acusaciones contenidas en el artículo y reiteraron que la comparación entre los gobiernos de Lula y de su antecesor será el tema central de su campaña.
"No estoy quitándole méritos a nadie. Comparar no es mirar hacia atrás, sino debatir qué caminos seguiremos. No hay dudas de que hubo pasos (adelante) en el gobierno anterior, sólo estoy diciendo que nuestro camino es mejor", afirmó por ejemplo la ministra Rousseff.
"Es bueno para nosotros que Cardoso compare las dos gestiones. Este debate nos interesa", afirmó asimismo el ministro de Justicia, Tarso Genro, quien abandonará el cargo el jueves próximo para convertirse en candidato a gobernador de Río Grande do Sul en los comicios de octubre.
Para mantenerse en el poder por cuatro años más, el PT apuesta no sólo a la gigantesca popularidad del actual presidente sino también a la alianza firmada en 2007 con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), considerada como la cara más visible del "giro hacia el centro" protagonizado durante el gobierno Lula da Silva.
Para algunos analistas, sin embargo, tres décadas después de su fundación el PT se alejó demasiado de los principios que motivaron su creación: "El poder les hizo mal a los petistas (los del PT)", afirmó hoy el columnista Fernando Rodrigues, de "Folha de Sao Paulo".
El presidente electo del partido gobernante, José Eduardo Dutra, reconoció que hubo una transformación, pero sostuvo que lo hizo para adaptarse al escenario nacional e internacional: "El PT cambió, así como cambió Brasil, como ha cambiado el mundo".
A su vez, el ministro de Desarrollo Social, Patrus Ananías, sostuvo que, pese al acercamiento con fuerzas conservadoras el PT no se ha alejado de sus principales objetivos: "Vivimos básicamente lo que el PT deseó y desea: poner la cuestión de los pobres en el centro de las políticas públicas".